domingo, 26 de febrero de 2017

ANUNCIOS PARROQUIALES 2017-02-26


I. Desde 27 de febrero (lunes) – Cambio de horario de las Santas Misas de la tarde. El nuevo horario será: 20:00 h. todos los días.


II. Día 01 de marzo (miércoles) – Miércoles de Ceniza – Inicio de Cuaresma. 
Horario: 
07:45 h.  Misa y celebración de la ceniza HH. Carmelitas.
08:00 h.  Misa y celebración de la ceniza HH. de la Cruz. 
18:00 h. – Celebración de la ceniza para los niños de catequesis.
18:30 h.  Misa y celebración de la ceniza en la iglesia de los Salesianos.
20:00 h. – Misa y celebración de la ceniza parroquia.
21:00 h. – Celebración de la ceniza para el Camino Neocatecumenal.

III. Cuaresma - La Iglesia pone como obligación:
- AYUNAR, es decir, hacer una sola comida fuerte (sin carne) 2 días al año: el miércoles de ceniza y el viernes santo. El ayuno obliga desde los 18 hasta los 59 años.
- GUARDAR ABSTINENCIA, es decir, no comer carne el miércoles de Ceniza y todos los viernes de cuaresma. El viernes fue escogido para la penitencia porque en viernes murió Jesús. 
La abstinencia obliga desde los 14 años y dura toda la vida.

sábado, 25 de febrero de 2017

VISITA PASTORAL DEL OBISPO DE HUELVA D. JOSÉ VILAPLANA BLASCO A LA PARROQUIA DE LA PALMA DEL CONDADO (HUELVA)


Esta semana que ahora termina y, más concretamente, durante los días del 21 al 23 de Febrero de 2107, el Sr. Obispo de Huelva D. José Vilaplana Blasco, ha girado su Visita Pastoral a nuestra Parroquia de La Palma del Condado, según está regulada por el Derecho Canónico.

El Código de Derecho Canónico recuerda que: "el Obispo tiene la obligación de visitar la Diócesis cada año total o parcialmente, de modo que al menos cada cinco años visite la Diócesis entera, personalmente o, si se encuentra legítimamente impedido, por medio del Obispo coadjutor, o del auxiliar, o del Vicario General o episcopal, o de otro sacerdote" (c. 396,1); y que "Están sujetos a la visita episcopal ordinaria las personas, instituciones católicas, cosas y lugares sagrados que se encuentran dentro de la diócesis" (c. 397,1; 199&7; 259&2; 305&61; 396-398; 535 &4; 628 &2 y 3;1301&2).

La mejor manera de explicar lo que es la Visita Pastoral es decir simplemente que se trata de la visita de un pastor a su rebaño. Los Obispos, sucesores de los Apóstoles, sienten la necesidad de conocer y de estar con nosotros. También los Apóstoles visitaban las comunidades que habían fundado. Después de su primer viaje apostólico, San Pablo se dirige a Bernabé invitándole a visitar «a los hermanos en todas las ciudades en que hemos predicado la palabra de Dios, para saber cómo están» (Hech. 15,36).

El Sr. Obispo nos visita como pastor con la finalidad de acrecentar nuestro conocimiento mutuo e invitarnos a renovar vuestra vida cristiana y a realizar una acción apostólica más intensa. Ha tenido, en todo momento, como lema de su Visita la figura de Jesucristo El Buen Pastor, que conoce a sus ovejas y sus ovejas le conocen a él. Su intención es la de reanimar las energías de los agentes evangelizadores, animándoles a sentirse protagonistas de la misión de la Iglesia en nuestro tiempo. De esta manera, con la Visita Pastoral, D. José Vilaplana pretende seguir alentando la renovación de nuestra parroquia. Lejos de ser una visita meramente burocrática es un acontecimiento que supone un momento particular de presencia de Cristo, el Buen Pastor, en la vida de una comunidad parroquial.

La Visita Pastoral es para él, también, una oportunidad para acrecentar el conocimiento tanto de los sacerdotes como de los religiosos y de los laicos que formamos parte de nuestra querida Parroquia de La Palma. En estas Visitas se da prioridad a las personas sobre las cosas. Es el momento de escuchar, dialogar, animar; es tiempo para conocer mejor las dificultades y, sobre todo, es una ocasión singular para renovar y revitalizar las comunidades parroquiales.

Valorar y apreciar nuestro trabajo en la evangelización y acrecentar el sentido de comunión entre todos y con la Diócesis. Cuando el Obispo se hace presente, lleva consigo a la Diócesis. Su visita quiere servir para que crezcamos como Iglesia diocesana, pueblo que camina unido por una misma fe en esta Parroquia de La Palma. La Visita Pastoral tiene un desarrollo precisado en tres fases distintas, y claramente vinculadas entre sí.

Una primera fase es la preparación. El primer paso es la reunión con el arciprestazgo para plantear y programar la Visita. En esta reunión comparte con los sacerdotes, y diáconos si los hubiere, del equipo arciprestal, el Arcipreste y el Sr. Vicario Episcopal los objetivos generales que se pretenden, así como alguno más específico para las parroquias del arciprestazgo a visitar. Durante el tiempo de preparación tiene singular importancia la reunión de cada párroco con su Consejo de Pastoral para tratar todo lo referente a la Visita, así como para precisar las tareas compartidas de sus miembros especialmente en la elaboración del informe sobre la realidad de la parroquia, que es una muy buena oportunidad de reflexión y de discernimiento a cerca de la vida de la comunidad parroquial.

Durante la fase de desarrollo de la Visita es importante poder tener una reunión con todas aquellas entidades que, con nuestro párroco, llevan adelante la vida parroquial en sus distintas acciones y aspectos. Se trata de una reunión con los agentes de pastoral, básicamente, una especie de «Consejo de Pastoral ampliado», con las personas que se ocupan de la educación en la fe, la liturgia y la caridad. También con representantes de Catequistas, niños, padres y Equipo de Coordinación Catequética, Hermandades, servicios, grupos y movimientos parroquiales en general. Unas reuniones para rezar, conocerse, y reflexionar juntos.

Sin duda el momento culminante de la Visita es la Misa estacional, principal expresión de la Iglesia local, en la que, junto al Obispo, la comunidad reunida manifiesta a toda la Iglesia diocesana. En ella nos detenemos para celebrar la presencia del Señor en la Eucaristía.

Posteriormente a la Misa estacional, es muy importante tener un tiempo de encuentro con la comunidad parroquial en general, normalmente en el mismo templo y después de la celebración para facilitar la asistencia, aprovechando el clima de encuentro con el Señor vivido en la Misa. Es un tiempo de intercambio y cercanía con nosotros, para seguir escuchándonos y para que le podamos dirigir las preguntas que deseemos y le comuniquemos lo que consideremos oportuno sobre la vida de la parroquia y de la Iglesia.

La visita pastoral es también expresión de la fraternidad sacramental que une al Obispo con sus presbíteros y diáconos y a todos ellos entre sí dentro de la Iglesia diocesana. Durante el desarrollo de la Visita y, en concreto, a nivel arciprestal le gusta poder tener encuentros con la vida consagrada presente en el arciprestazgo, con los cristianos dedicados al mundo de la enseñanza, así como con las cofradías, hermandades y otras realidades eclesiales y grupos parroquiales vinculados a la religiosidad popular.

Una tercera fase es de evaluación. Así, es importante la confección de la oportuna acta de la Visita, en la que se refleje su desarrollo, los diversos momentos, así como las orientaciones del Obispo. De modo que en reunión del Consejo de Pastoral parroquial, ya pasada la Visita, es conveniente evaluar ésta y reflexionar sobre la aplicación a la vida parroquial de aquello que como mensaje y orientación del Obispo haya quedado del acontecimiento. Sabemos que luego, en la práctica, cada Visita va adquiriendo el rostro propio de cada comunidad en la que se realiza. Del mismo modo que hizo San Pablo dirigiéndose en su Carta a los Romanos y comunicándoles el deseo de encontrarse con ellos, nos dice de corazón: «Tengo ganas de veros, para comunicaros algún don espiritual que os fortalezca; para compartir con vosotros el mutuo consuelo de la fe común: la vuestra y la mía» (Rm. 1, 11-12).

Y es muy importante que la Visita Pastoral sea signo de la presencia del Señor que, constantemente, por el Espíritu guía, edifica y hace misionera a su Iglesia.

Durante estos días pasados he venido publicando en el Facebook de la Parroquia y en el mío propio las diferentes actividades llevadas a cabo por nuestra primera autoridad eclesial diocesana. Hoy, una vez concluida su Visita Pastoral, con mucho gusto, publico este artículo con objeto de que todos podamos conocer  los pormenores y  entresijos de dicha Visita.

A modo de resumen, os expongo las actividades realizadas por nuestro Sr. Obispo durante estas tres jornadas pastorales:

·        Día 21 de Febrero:
·        16:30 h. Visita al Convento de las Hermanas de la Cruz.
·        17:50 h. Asiste a la Ermita y reza ante nuestra Patrona la Santísima Virgen del Valle.
·        18:00 h. Lleva a cabo una primera visita a enfermos y las vistas en las capillas de la Santa Cruz de la C. Sevilla y de la Santa Cruz de la C. Cabo.
·       19:00 h. Solemne Eucaristía con asistencia de padres, niños de Catequesis y Catequistas de nuestra Parroquia.
·        20:00 h. Reunión con Catequistas y Maestros cristianos de nuestro pueblo.

·        Día 22 de Febrero:
·       9:30 h. Visita a nuestras primeras autoridades municipales en el Ayuntamiento.
·  10:15 h. Visita a dos Centros de Trabajo, concretamente a las fábricas de Iberfruta y Kappa.
·       11:15 h. Visita al Instituto de La Palma del Condado.
·       12:45 h. Visita al Colegio de las Hermanas Carmelitas.
·        13:45 h. Reunión con la Comunidad Carmelita Vedruna.
·        16:30 h. Visita a enfermos
·        18:00 h. Reunión con Cáritas Parroquial.
·       19:00 h. Eucaristía con Hermandades y Grupos Parroquiales.
·        20:00 h. Reunión con Hermandades y Grupos Parroquiales.

·        Día 23 de Febrero:
10:00 h. Visita a la Ermita de San Sebastián, Hermandad del Cristo del Perdón.
10:30 h. Reunión con la Madre General de las Hermanas de la Cruz
11:00 h. Visita a enfermos
12:00 h. Visita al Colegio Salesiano de La Palma.
16:30 h. Visita y rezo en el Cementerio Municipal.
17:15 h. Visita a la Residencia de La Viña.
18:00 h. Encuentro con los jóvenes palmerinos.
19:00 h. Eucaristía de Clausura de la visita pastoral
20:00 h. Encuentro con las Comunidades Neocatecumenales de La Palma.

Acompaño dos vídeos de la Visita Pastoral 2017…


01.- Reunión con Hermandades y Grupos Parroquiales tras la Eucaristía del segundo día. 


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02.- Visita a nuestros mayores en la Residencia La Viña de La Palma del Condado.


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JOLABE – 24/02/2017 

lunes, 20 de febrero de 2017

VISITA PASTORAL DE NUESTRO OBISPO 2017

21 de Febrero:
16,30 horas:  Visita al convento de las Hermanas de la Cruz
17,30 horas:  Visita en la Iglesia del Valle
18,00 horas:  Visita a los enfermos
19,00 horas:  Santa Misa para los niños y padres de la catequesis
20,00 horas:  Reunión con catequistas y maestros 

22 de Febrero:
19,30 horas: Visita en Ayuntamiento
10,15 horas: Visita en centros de trabajo (Smurfit Kappa e Iberfruta)
11,30 horas: Visita en Instituto 
12,45 horas: Visita en Colegio de Carmelitas de Vedruna
13,45 horas: Visita al convento de las Hermanas Carmelitas de Vedruna
16,30 horas: Visita a los enfermos
18,00 horas: Visita en Cáritas
19,00 horas: Santa Misa con hermandades, asociaciones y grupos parroquiales
20,00 horas: Reunión con hermandades, asociaciones y grupos parroquiales.



23 de Febrero:
11:00 horas: Visita a la Ermita de San Sebastián - Cristo del Perdón
12,45 horas: Visita en Colegio de Salesianos
16,30 horas: Oración en el cementerio
17,15 horas: Visita en la Residencia de "Viñas"
18,00 horas: Reunión con los jóvenes
19,00 horas: Santa Misa de clausura
20,00 horas: Reunión  con las Comunidades Neocatequmenales


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viernes, 17 de febrero de 2017

SIETE SANTOS FUNDADORES DE LOS SIERVOS DE SANTA MARÍA VIRGEN (SERVITAS)

Celebramos hoy día 17 de Febrero a los Siete Santos Fundadores Servitas. Este grupo de siete almas llegó a fundirse en el único ideal de servir a su Señora y servirla de manera tan perfecta que las notas personales apenas tuvieran un valor relativo. Según la tradición hubo siete hombres, muy respetables y honorables, a los que nuestra Señora unió, a manera de siete estrellas, para iniciar la Orden suya y de sus siervos.

En Florencia al comienzo del siglo XIII encontramos una Hermandad llamada oficialmente de Santa María a la que pertenecían siete mercaderes de las mejores familias de Toscana. El día 15 de agosto de 1233, los siete sintieron aquel día una común inspiración: para honor de Dios, poniéndose al servicio de la Virgen Madre, quisieron, desde entonces, ser llamados siervos de María.
Pidieron la bendición de su obispo y el 8 de septiembre de ese mismo año se recogieron en un convento para dar origen a la Orden Servita.


Un milagro vino a confirmar lo grata que era a Dios esta nueva Orden de siervos de la Santísima Virgen. Alrededor de la solemnidad de la Epifanía del año siguiente a la Fundación, iban de dos en dos recorriendo las calles de Florencia y solicitando humildemente la caridad por amor de Dios, los niños que los observaban e incluso los que aún no hablaban exclamaron señalando a los servirtas con el dedo: "He ahí los servidores de la Virgen: dadles una limosna".



El Viernes Santo de 1239, la Santísima Virgen se apareció para encargarles que llevaran un hábito negro en memoria de la Pasión de su bendito Hijo y para presentarles la Regla de San Agustín. Fueron al Obispo y recibió sus votos, les impuso el hábito y les ordenó sacerdotes, excepto a San Alejo Falconieri que quiso permanecer como hermano. Los novicios comenzaron a llegar en gran número atraídos por el estilo de vida de la nueva Orden de Siervos de la Santísima Virgen y la santidad de vida de sus fundadores.

Vivieron de tal manera su consagración a Dios por medio del servicio a la Reina de los Cielos que los siete Fundadores alcanzaron el don de la santidad siendo canonizados el día 15 de enero de 1888. Los siete fundadores fueron: San Bonfilio Monaldi, San Bartolomé Magnetti, San Felipe Benicio, San Benito Amidei, San Gerardino Ugoccioni, San Ricóvero Sustegni y San Alejo Falconieri.


En la Monumenta Ordinis Servorum Beatae Maríae Virginis se lee lo siguiente respecto del estado de vida de los Siervos de Santa María Virgen: “Cuatro aspectos pueden considerarse por lo que toca al estado de vida de los siete santos fundadores antes que se congregaran para esta obra. En primer lugar, con respecto a la Iglesia. Algunos de ellos se habían comprometido a guardar virginidad o castidad perpetua, por lo que no se habían casado; otros estaban ya casados; otros habían enviudado.

En segundo lugar, con relación a la sociedad civil. Ellos comerciaban con las cosas de esta tierra, pero cuando descubrieron la piedra preciosa, es decir, nuestra Orden, no sólo distribuyeron entre los pobres todos sus bienes, sino que, con ánimo alegre, entregaron sus propias personas a Dios y a nuestra Señora, para servirlos con toda fidelidad.

El tercer aspecto que debemos tener en cuenta es su estado por lo que se refiere a su reverencia y honor para con nuestra Señora. En Florencia existía, ya desde muy antiguo, una sociedad en honor de la Virgen María, la cual, por su antigüedad y por la santidad y muchedumbre de hombres y mujeres que la formaban, había obtenido una cierta prioridad sobre las demás y, así, había llegado a llamarse “Sociedad mayor de nuestra Señora”. A ella pertenecían los siete hombres de que hablamos, antes de que llegaran a reunirse, como destacados devotos que eran de nuestra Señora.


Finalmente, veamos cual fuera su estado en lo que mira a su perfección espiritual. Amaban a Dios sobre todas las cosas y a él ordenaban todas sus acciones, como pide el recto orden honrándolo así con todos sus pensamientos, palabras y obras. Cuando estaban ya decididos, por inspiración divina, a reunirse, a lo que los había impulsado de un modo especial nuestra Señora, arreglaron sus asuntos familiares y domésticos, dejando lo necesario para sus familias y distribuyendo entre los pobres lo que sobraba. Finalmente buscaron a unos hombres de consejo y de vida ejemplar, a los que manifestaron su propósito.

Así subieron al monte Senario, y en su cima erigieron una casa pequeña y adecuada, a la que se fueron a vivir en comunidad. Allí empezaron a pensar no sólo en su propia santificación, sino también en la posibilidad de agregarse nuevos miembros, con el fin de acrecentar la nueva Orden que nuestra Señora había comenzado valiéndose de ellos. Por lo tanto, comenzaron a recibir nuevos hermanos y, así, fundaron esta Orden. Su principal artífice fue nuestra Señora, que quiso que estuviera cimentada en la humildad, que fuese edificada por su concordia y conservada por su pobreza.




La Muy Antigua y Fervorosa Hermandad  Servita y Cofradía de Nazarenos del Santo Entierro, Stmo. Cristo de la Buena Muerte y María Stma. de los Dolores  de La Palma del Condado se encuentra vinculada a esta Orden Servita, desde tiempo inmemorial y celebran en este día Cultos en honor de la citada Orden y de sus fundadores.

Que los Siete Santos Fundadores de la Orden Servita intercedan ante los Sacratísimos Corazones de Jesús y María para que nos concedan un buen y santo año 2017.

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JOLABE

sábado, 4 de febrero de 2017

LA VIRGINIDAD PERPETUA DE MARIA

La Iglesia afirma la doctrina de la virginidad perpetua de María Santísima. Esto significa que ella fue siempre virgen: antes, durante y después de dar a luz a Jesucristo. La Iglesia, guiada por el Espíritu Santo, se fundamenta en una correcta interpretación de la Revelación, tomando en cuenta la Biblia y la Tradición Apostólica. 
En la Anunciación, el ángel dice a María que concebirá un hijo. María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón -Lucas 1,34
¿Por qué María hace esta pregunta?. "Conocer" para los hebreos significa tener relaciones. Si ella tuviera planes de tener relaciones con José o con otro hombre, entonces la pregunta sería absurda. Por eso, desde el principio (como se puede constatar al leer los Padres de la Iglesia), los cristianos han entendido en este pasaje que María tenía un voto de virginidad que debía mantenerse aún en caso de matrimonio. Sabemos que algunos judíos hacían este voto (Ej.: los Esenios). Además habían mujeres consagradas vírgenes para el servicio del Templo.

El Papa Martín I: 
"Propia y verdaderamente la Madre de Dios, la Santa y siempre Virgen María (...) concibió sin semen viril, del Espíritu Santo, al mismo Verbo de Dios, y de manera incorruptible dio a luz ".


El Papa Pablo IV, 1555, contra la herejía de los socianos, y otros: 
"María permaneció siempre en la integridad de su virginidad, a saber, antes del parto, en el parto y después del parto, por obra de Dios omnipotente".

sábado, 14 de enero de 2017

AÑO LITÚRGICO DE LA IGLESIA IV - TIEMPO ORDINARIO

El término "tiempo ordinario" tiende a mal interpretarse. En el contexto del año litúrgico, "ordinario" no significa "común, corriente". Tiempo Ordinario es la parte del año litúrgico que se encuentra entre los tiempos de Navidad y Cuaresma y entre Pascua y Adviento. Durante el Tiempo Ordinario la Iglesia celebra el misterio en todos sus aspectos. Las lecturas durante este tiempo ayudan a instruirnos en como vivir nuestra fe cristiana diariamente.
Las lecturas para la Liturgia de la Palabra del Tiempo Ordinario se han escogido para treinta y cuatro domingos y la semana que le sigue. Sin embargo, en algunos años sólo hay treinta y tres semanas. Como la Navidad termina el domingo del bautismo del Señor y el Tiempo de Pascua el domingo de Pentecostés, dos semanas del Tiempo Ordinario no tienen domingo. Además, algunos domingos del Tiempo Ordinario son dedicados a solemnidades que coinciden con un domingo, ejemplo: Santísima Trinidad y Cristo Rey, el último domingo del año litúrgico.


sábado, 10 de diciembre de 2016

LA FIGURA DE MARÍA EN EL ADVIENTO

SENTIDO DEL ADVIENTO

Las Normas Universales sobre el Año Litúrgico y el Calendario precisan el sentido del Adviento: “El tiempo de Adviento tiene una doble índole: es el tiempo de preparación para las solemnidades de Navidad, en las que se conmemora la primera venida del Hijo de Dios a los hombres, y es a la vez el tiempo en el que por este recuerdo se dirigen las mentes hacia la expectación de la segunda venida de Cristo al final de los tiempos. Por estas dos razones el Adviento se nos manifiesta como el tiempo de una expectación piadosa y alegre” (NUALC 39).

El sentido central, por tanto, como el de todo el año litúrgico, es celebrar a Cristo. Esto ha de tenerse muy presente siempre en toda consideración acerca del espíritu del Adviento. Cualquier debilitamiento de ese espíritu afecta al sentido mismo de la liturgia y al pensamiento de la Iglesia, y será un peligro para una correcta espiritualidad. El buen enfoque de la espiritualidad es esencial en la vida cristiana. De hecho, la liturgia misma queda vacía de su genuino sentido si no llega a ser vivencia espiritual.
  
Ahora bien, la centralidad de Cristo implica un puesto privilegiado de María en todos los aspectos de la vida cristiana: doctrina, celebración y vivencia (dogma, culto y comportamiento).

Doctrinalmente, el sentido radical de María en la Iglesia lo da el hecho de que ella es Madre del Verbo Encarnado. El principio fundamental de la Mariología es que María es Madre de Dios. En torno a ese principio se estructura todo el estudio sobre la Virgen María.

Por lo mismo, el culto refleja y es testigo de esa realidad. A María la honramos ante todo por ser la Madre de Dios. Así la ve la liturgia, que contempla variados aspectos de lo que es María, pero todos en torno a su función de Madre de Dios.

Es interesante recordar que María entró en el culto litúrgico por un motivo distinto del de los demás santos. Entre los santos los primeros venerados fueron los mártires. En el aniversario de su martirio los fieles acudían a celebrar la asamblea junto a su sepulcro o al lugar de su martirio. La Virgen entró en forma distinta: aparece en la liturgia al celebrar a Cristo. No se podía celebrar la Encarnación sin que estuviera presente aquella en la cual se había encarnado. No se podía celebrar el Nacimiento de Jesús sin expresar de quién nacía. Cosa similar en la Presentación de Jesús al templo y en toda la infancia de Jesús. Luego, en forma similar, se la vio junto a la Cruz del Hijo por un título o motivo más profundo que el de los demás que lo acompañaron en ese momento. En forma similar, María no podía desentenderse de la misión de su Hijo cuando éste creció y ya no fue dependiente de ella y de José. La madre, unida en cuerpo y en espíritu al Hijo, no podía dejar de estar presente en los sucesivos misterios del Hijo.

Tan medular es la Virgen María en el cristianismo, que el Cristo que existe tiene su ser humano con sus características básicas, recibidas de su Madre.

De lo dicho se desprende que, entre las variadas fiestas o celebraciones marianas, no todas tienen la misma importancia. No es comparable el significado de una aparición, por mucha devoción que se le tenga, con un misterio de la historia de María. No se puede poner en el mismo plano a la Virgen de tal pueblo o grupo por un favor atribuido a ella, que con lo relativo a su misión junto al Hijo.

Por esa unión con su Hijo, la veneración de la Iglesia está centrada en el papel que María tuvo y tiene en la historia de la salvación de todo el género humano. Eso se expresa no sólo en fiestas, sino en la liturgia diaria. En todas las Plegarias eucarísticas hacemos memoria de “La Virgen Madre de Dios” al dirigirnos al Padre. Lo mismo en la Liturgia de las Horas en himnos, antífonas, lecturas bíblicas y de diversos autores desde la antigüedad hasta nuestros días.

Te invito a ver este pequeño vídeo sobre la Virgen y el Adviento…

(Fuente consultada: Blog Aquilino de Pedro, con nuestro agradecimiento).

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JOLABE




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lunes, 21 de noviembre de 2016

CLAUSURA DEL AÑO JUBILAR DE LA MISERICORDIA

CONVERSACIONES CON DIOS PADRE...
Una mañana temprano, me levanté para observar la salida del sol. ¡Es asombroso… la belleza de la creación de Dios va mucho más allá que cualquier descripción!
Mientras observaba el paisaje, alababa a Dios por la belleza de su obra, y allí sentado sentí la presencia del Señor. Entonces, Él me preguntó:
-   
  - ¿Me amas?
Yo contesté:
-    -   ¡Por supuesto, Dios mío… Tú eres mi Señor y Salvador!
Entonces me preguntó:
-     -  Si estuvieras físicamente incapacitado, ¿aún me amarías?
Me quedé sorprendido, bajé la mirada,
me quedé un instante en silencio y contesté:
-     -  Sería difícil, Señor, pero sí, aún así te amaría.
Entonces el Señor me dijo:
-      - Si estuvieras ciego, ¿amarías mi creación?
¡Cómo podría amar algo sin poder verlo! Entonces pensé en las personas ciegas que aman a Dios y a su creación. Así que contesté:
-      - Es difícil, pero aún así te amaría.
El Señor, entonces, me preguntó:
-     -  Si fueses sordo, ¿oirías mi Palabra?
¿Cómo podría oír algo siendo sordo? Entonces comprendí. Escuchar la Palabra de Dios no sólo es usar nuestros oídos, sino también nuestro corazón. Contesté:
-      - Sería difícil, pero aún así oiría tu Palabra.
El Señor, entonces, me preguntó:
-     .-  Si estuvieses mudo, ¿alabarías mi Nombre?
Pero, ¿cómo puedo alabar sin voz? Entonces pensé que Dios desea que le cantemos desde nuestro corazón y que de todas maneras, alabar es más que cantar. Entonces contesté:
-      - Aunque estuviera mudo, alabaría tu Nombre.
Y el Señor volvió a preguntarme:
-     -  ¿En realidad me amas?
Con valor y profunda convicción, le contesté:
-      - ¡Sí Señor!, ¡te amo porque Tú eres mi Dios único y verdadero!
Pensé que había contestado correctamente, pero Dios me dijo:
-    -  Entonces, ¿por qué pecas?
Contesté:
-     -  Porque soy un ser humano y no soy perfecto.
-     -  ¿Y por qué cuando las cosas te van bien, te alejas de mí? ¿Por qué sólo en tiempos de angustia rezas sinceramente?
No hubo respuesta…Sólo lágrimas.
El Señor continuó:
-      - ¿Por qué solamente cantas en la Iglesia? ¿Por qué sólo me buscas en momentos de necesidad? ¿Por qué me pides cosas de modo tan egoísta? ¿Por qué pides sin tener fe?
Las lágrimas continuaron rodando sobre mis mejillas.
-      - ¿Por qué te avergüenzas de mí? ¿Por qué no compartes las buenas nuevas? ¿Por qué en tiempos difíciles, lloras con otros cuando yo te ofrezco mi hombro para que lo hagas? ¿Por qué pones pretextos cuando te doy la oportunidad de servir a los demás en mi Nombre?
Intesté contestar, pero no hubo respuesta posible que dar.
-      - Eres bendecido con la vida… No te hice para que desperdiciaras este regalo. Te he bendecido con talentos para servirme, pero continúas dándome la espalda. Te he revelado mi Palabra, pero no sabes sacar provecho de ella. Te he hablado, pero tus oídos estaban cerrados. Te he mostrado mis bendiciones, pero tus ojos nunca las vieron. He oído tus oraciones y las he contestado todas… ¿En verdad me amas?
No podía contestar. ¿Cómo podría hacerlo? Estaba muy apenado… no tenía excusa. ¿Qué podía decir?
Cuando mi corazón hubo llorado y las lágrimas habían regado mi cara, dije:
-     -  ¡Por favor, perdóname Señor! ¡Soy indigno de ser tu hijo!
El Señor contestó:
-     -  Nadie es indigno, esa es mi Gracia, hijo.
-     -  Entonces, ¿por qué continúas perdonándome? ¿Por qué me amas tanto?
El Señor contestó:
-     -  Porque tú eres mi creación. Tú eres mi hijo. Nunca te abandonaré…
Cuando llores, tendré compasión y lloraré contigo. Cuando estés gozoso, me alegraré contigo. Cuando estés deprimido, te animaré. Y cuando caigas, te levantaré. Cuando te sientas cansado, te llevaré sobre mis hombros. Estaré contigo hasta el fin de los días y te amaré por siempre…
Nunca antes había llorado como en ese instante. ¡Cómo pude haber sido tan frío!  ¡Cómo pude lastimar a Dios con todo lo que le hice! Entonces, yo le pregunté a Dios:
-      - ¿Cuánto me amas?
El Señor me estrechó entre sus brazos, y pude sentir como nunca antes su
AMOR, su GRACIA y su MISERICORDIA…

·        Reflexión: ¿Cuántas veces has hablado tú con Dios?
Y tú, ¿en verdad le amas?

è Amigo/a: Que el Señor te bendiga, todos los días de tu vida…

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JOLABE